Hasta las 22.00 horas, por expreso deseo de la familia, ha estado abierta en la Academia del Cine la capilla ardiente en la que se velan los restos de Luis García Berlanga. El cineasta y académico, Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1986 y presidente honorífico de la Academia Española de Cine, enfermo de Alzheimer, ha fallecido en la madrugada de este sábado en su domicilio madrileño, a los 89 años de edad.
Su hijo mayor, José Luis Berlanga, aseguró que su padre ha muerto "tranquilo" en su casa después de haber cenado "su tortilla de patatas"."Y ha amanecido plácidamente con cara de señor dormido", ha añadido. Además, invitó a los ciudadanos a celebrar lo que ha significado su padre para el cine español.
'En el Olimpo de los grandes'
Álex de la Iglesia, presidente de la Academia del Cine, dedicó unas breves y sentidas palabras sobre alguien de quien dijo que "es más importante para mi que Ford".
"Berlanga y Buñuel son el alma del país, de un país sangriento y cruel, ingrato, que nunca aprenderá a amar a sus hijos lo suficiente y a devolverles con reconocimiento el valor incalculable de su aportación artística. Berlanga supo amar y odiar, reír y rodar con la fuerza asombrosa de un hombre libre pese a la dictadura, la intransigencia y la supuesta inteligencia de algunos".
"Berlanga se encuentra en el Olimpo de los grandes, no sólo de este país sino del mundo entero. Nadie en la historia del cine ha llegado tan lejos en talento y tan cerca de nuestras almas malheridas. Buñuel es el único que puede mirarle frente a frente. No hay nadie tan grande como Berlanga".
Mientras tras el féretro, instalado en el escenario del salón de actos, se iban proyectando fotografías de la trayectoria del cineasta, decenas de compañeros de profesión y gente anónima se acercó a darle el último adiós al cineasta.
El Mundo











