"España tendría que estar más presente en EEUU, hay tanto teatro en castellano que es necesario integrarse con el mundo hispano". Y así ha sido. Luis Carlos de la Lombarda es el ideólogo de la compañía teatral La Strada y su idea se ha hecho efectiva tras el estreno de la primera obra que este heterogéneo grupo de artistas representa estos días en la ciudad de Nueva York.
El telón de esta iniciativa se abrió esta semana con la adaptación teatral, escrita por Gerard Vázquez, de la oscarizada cinta de Federico Fellini, La Strada, que también da nombre a la compañía, coproducida por la propia compañía y el Instituto de Arte Teatral Internacional (IATI), referente histórico de la escena neoyorquina. La propuesta, dirigida por el cubano René Buch y el puertorriqueño Jorge Merced, supone una inteligente adaptación llevada a cabo con un minimalismo escénico propio del teatro de estudio y guiños ‘clown’ que ayudan a contextualizar la historia, además de brindarle al texto altas dosis de organicidad interpretativa. La música, interpretada en directo a base de violín y trompeta, juega un papel primordial en la obra. Invade a los personajes y maneja sus sentimientos hasta darles la vuelta. Las melodías doman a la fiera y sensibilizan a la presa.
La actuación de Luis Carlos, que desarrolla el personaje de Zampanó (llevado a la gran pantalla por Anthony Quinn), le viene como anillo al dedo en esta historia de maltrato, dependencia y locura. Además del santanderino, el elenco lo completan otros cuatro actores. Dos de ellos son españoles y han desembarcado en la Gran Manzana especialmente para la ocasión. Irene Aguilar, en el papel de Gesomina, e Israel Ruiz, que da vida al pícaro payaso capaz de sacar de sus casillas a Zampanó, son la media naranja de esta colaboración que supone un puente entre España e Hispanoamérica. La otra mitad la conforman la actriz argentina, Nanda Abella, y el neoyorquino Winston Estevez.
La iniciativa tiene como objetivo cimentar el intercambio entre actores y directores de todos los países de habla hispana. "Acabamos de empezar, pero la idea es que la compañía vaya creciendo con el tiempo y podamos representar obras de una manera continuada con un equipo formado por gente de distintos países que al mismo tiempo comparten una lengua común". Luis Carlos se animó a crear este proyecto tras observar que Nueva York "es la ciudad ideal para desarrollar una iniciativa como ésta debido a la cantidad de hispanos que habitan en la ciudad".
Vio la necesidad de instaurar una compañía hispana y, tras rodearse de un equipo humano al que le sobra dedicación, consiguió construir esta primera obra. El que se trate de una pieza creada por un autor italiano ha traído varios quebraderos de cabeza a la compañía a la hora de pedir subvenciones. "Elegimos esta obra porque en cierto modo me perseguía. Un par de personas me dijeron cuando trabajaba en España que me veían interpretando a Zampanó, y este ha sido el momento perfecto para llevarlo a cabo. Me siento muy identificado con la historia. Ha habido muchos escollos en el camino y hemos tardado dos años en poder representarla".
Pero los baches agilizaron los ensayos, y en pocas semanas quedó lista para su presentación en sociedad. Cuando el próximo día 6 de marzo finalicen sus funciones en el teatro IATI, la compañía tiene previsto representar La Strada en varios festivales españoles y hacer efectivo este intercambio cultural fuera de las fronteras americanas. Esta integración supone un esfuerzo por las barreras que hay que todavía hay que romper, aunque como dice Irene "no es una cuestión de que sea difícil o no, es una cuestión de empujar mucho y de lucha, así se consiguen las cosas. Hay que querer". El Mundo