PARIS (Reuters) — Lance Armstrong puso fin el domingo a una increíble carrera en el primer nivel del ciclismo internacional como un héroe dedicado a sus seguidores, pero no tanto para los escépticos.
Armstrong, quien ganó el Tour de Francia un récord de siete veces, ayudó a que el ciclismo pasara de ser un deporte de tradición y folklorea uno moderno, profesional y global.
El estadounidense de 38 años, quien terminó en un distante lugar número 23 en su último Tour de Francia, ha ganado la mayor carrera del mundo del ciclismo más veces que nadie, liderando el Tour desde 1999 hasta 2005.
Parecía imposible en 1999, cuando alcanzó el primero de sus 82 maillotamarillos y la tercera de sus 23 victorias en una etapa, que alguien ganara siete Tour, en particular un ciclista como Armstrong, que casi perdió su vida por cáncer testicular, diagnosticado en 1996.
Su atención a los detalles y obsesión con el Tour son reconocidos, pero sus habilidades deportivas y su extraordinaria fortaleza de carácter a menudo fueron pasadas por alto.
El domingo, en el tren que llevó al pelotón del Tour al inicio de la última etapa de la carrera, Armstrong se sentó con tres representantes de medios.
"(Era) un deporte muy tradicional, muy a la antigua, casi relajado. Simplemente lo limpiamos todo y dijimos 'vamos a analizar cada pequeña cosa'", recordó.
Como Eddy Merckx, Bernard Hinault o Jacques Anquetil, Armstrong no estaba interesado en ser un ciclista popular. Pero volvió al deporte a fines de 2008 luego de tres años de estar retirado, buscando ayudar a quienes sufren de cáncer.
CNN MX