Ingmar Guandique, el salvadoreño acusado de asesinar en 2001 a Chandra Levy, la 'becaria de Washington', ha sido declarado culpable por el homicidio de la joven.
Después de tres días y medio de deliberaciones, el jurado, compuesto por nueve mujeres y tres hombres, ha condenado a Guandique por homicidio en primer grado.
El salvadoreño residía en EEUU de forma ilegal y tal y como publica 'The Washington Post', nunca hubo evidencias que vincularan a Guandique con la escena del crimen sucedido en Rock Creek Park.
Los numerosos errores policiales dificultaron las investigaciones en las que no llegó a aparecer el arma homicida, tampoco hubo testigos del crimen ni siquiera los exámenes forenses determinaron qué fue lo que mató a Levy.
Las pocas evidencias sobre su implicación en el crimen hicieron que los fiscales basaran las teorías contra Guandique en dos argumentaciones. Por un lado apelaron a que el salvadoreño había abusado sexualmente de otras dos chicas que también hacían deporte en el Rock Creek Park de Washington.
Los hechos se produjeron en la misma época de la desaparición de Levy y fue condenado en 2002. Las dos víctimas declararon contra Guandique en el juicio.
El otro argumento de los fiscales fue la intervención de su compañero de celda en la corte. Relató que confesó el asesinato de Levy en 2006, mientras el salvadoreño cumplía condena por la violación de las otras dos chicas.
Otra de las evidencias que terminaron por condenar a Guandique fue laaparición de rasguños en su cara durante la época en la que Levy desapareció. Las autoridades determinaron que eran fruto del forcejeo entre Levy y el condenado.
Los esfuerzos en vano de la defensa
El esfuerzo de los abogados defensores se basó en demostrar que no existían evidencias forenses que relacionaran a Guandique con el crimen. Durante el juicio, argumentaron que él ni siquiera se encontraba en el lugar de los hechos e incluso teorizaron sobre la idea de que Levy no fuera asesinada en el parque, y que su cuerpo fuera trasladado al lago después de haberse producido el homicidio.
Incluso sentaron a declarar a otro antiguo compañero de celda de Guandique, que afirmó no haber escuchado nunca el nombre de Levy de la boca del salvadoreño. De los nueve cargos a los que se enfrentaba, entre los que se incluían el de intento de abuso sexual, secuestro y robo además de los de obstrucción a la justicia, amenazas al compañero de celda que declaró contra él y homicidio en primer grado, tan sólo ha prevalecido éste último.
El caso de la desaparición y asesinato de Levy tiene otros protagonistas que también estuvieron en la órbita de las investigaciones. El ex congresista californiano Gary Condit tuvo relaciones extramaritales con la entonces becaria de la Oficina de Prisiones de Washington, de 24 años de edad.
Mientras no se conocía el paradero de Levy, su padre reconoció que su hija mantenía relaciones con Condit. En ese instante, los medios introdujeron al político en su punto de mira y se convirtió en el principal sospechoso de la desaparición de la joven.
La Policía reiteró en varias ocasiones que sus investigaciones nunca determinaron que Condit estuviera relacionado con los hechos. Aún así elcirco mediático se instaló alrededor del entonces congresista. El fusilamiento de los medios unido a las vigilias y ruedas de prensa que ofrecían los padres de Levy hicieron que Condit renunciara a su cargo y su vida política se viera condicionada por el caso.
El Mundo