Era el partido más importante del año para ambos equipos. Peñarol no lo podía perder, y sin embargo no hizo absolutamente nada para ganarlo. Defensor no lo podía perder porque pasaba a no depender de sí mismo para obtener el Apertura 2010, y lo ganó de principio a fin, dominando y siendo más consciente que su rival de la importancia de los 90 minutos de juego.
El partido jugado entre Peñarol y Defensor Sporting en el Estadio Centenario, demostró los momentos de cada uno de los rivales. Defensor llegaba líder y se fue del Monumento Histórico del Fútbol Mundial más puntero que nunca, con puntos de ventaja sobre sus rivales y dependencia absoluta de su poderío, luego del 1 a 0 con gol de “Nacho” Risso, su centrodelantero. Peñarol debía ganar para quedar como único líder, e increíblemente no hizo nada por los 3 puntos. No hizo juego, no hizo fuerza, no hizo nada. Es más, Defensor tuvo cinco chances claras de gol, algunas malogradas por sus delanteros y en otras intervino el arquero Sosa.
La mínima diferencia fue escaso premio para el violeta, que se aproxima a las dos últimas fechas del Apertura como único puntero. El gol llegó al minuto 27’, y antes y después no hubo mayores complicaciones para la visita, que logró controlar las líneas de marca y proyectar en ofensiva a Mora y Risso. Peñarol se fue silbado, derrotado y alejado de la punta del campeonato. Seguramente los últimos momentos del técnico Manuel Keosseian al frente del primer equipo.
El Mundo