segunda-feira, 29 de novembro de 2010

Dos conocidos cantantes encabezan las protestas por el fraude en las elecciones

Haití contiene la respiración a la espera de la reacción de la calle después de que 12 de los 18 candidatos presidenciales pidieran la suspensión de las elecciones y miles de personas salieran a protestar de forma inmediata y pacífica. La tensión es aún mayor después de que el Consejo electoral diera por buenos unos comicios plagados de irregularidades y en los que hasta hubo dos muertos, pero el organismo no ha dudado en calificar el proceso de "éxito".
Cuatro tipos con gorra y aspecto de malencarados fueron los encargados del Consejo Electoral (CEP) de Haití de anunciar que se descartaba la anulación de los comicios, al insistir en que "sólo 55 de las 1.500 mesas de votación se vieron afectadas".
De las denuncias de "fraude masivo" se desmarcó Jude Celestin, yerno y delfín del presidente René Preval, segundo en los sondeos a pesar de haber gastado en las elecciones hasta 20 veces más que su inmediato seguidor, Martelly. Él y el presidente Préval están en el centro de todas las iras y son señalados como los orquestadores del fraude. Basta decir que Celestin es un enigmático personaje, mecánico de profesión pero que ahora dice que es ingeniero, que no da entrevistas y sigue, al cierre de esta crónica, sin decir una palabra sobre la tensa situación que se vive en el país.
A partir de ahora la llave para controlar la situación actual está en manos de Mirlande Manigat, líder en los sondeos, y el popular cantante Michelle Martelly, tercero en discordia, pero con un enorme tirón entre las clases populares, tal y como quedó claro la noche del domingo en Puerto Príncipe. El Mundo