Al menos 81 personas han muerto y 300 personas han tenido que ser evacuadas en un incendio en la cárcel de San Miguel en Santiago de Chile. El fuego se declaró en el tercer piso de la torre 5 de la prisión, según informa el diario 'Emol'.
Según gendarmería, el motín se inició cerca de las 5.00 de la madrugada (08.00 GMT), cuando los reclusos comenzaron a quemar los colchones.
Los vigilantes de la prisión lograron evacuar a unas 300 reclusos, 14 de los cuales están en estado de extrema gravedad y han sido trasladados a distintos hospitales de Santiago.
Este siniestro -"el más grave de la historia de las prisiones chilenas", según el ministro de Salud, Jaime Mañalich- también ha dejado tres gendarmes y un bombero heridos.
Según las radios chilenas, hasta el lugar se desplazaron decenas de dotaciones de bomberos que luchan en estos momentos contra las llamas. La televisión muestra imágenes de las llamas envolviendo el recinto.
El jefe de operaciones de la prisión, Jaime Concha, ha confirmado el número de muertos y ha asegurado que se está trabajando en su identifficación.
"Se actuó oportunamente y con prontitud, pero tenemos una población de 1.900 internos -pese a que tiene una capacidad de 700-. La información que les entregamos es para que las familias sepan la situación. Ahora estamos trabajando en la identidad de los fallecidos", señaló.
Sin embargo, la Gendarmería, encargada de la vigilancia dentro de los recintos penitenciarios, aún no ha proporcionado los nombres de los fallecidos y de los heridos, lo que provoca la angustia y la desesperación de los familiares de los presos.
"Quiero saber de mi nieto, Mario Toro", clamó una mujer en las afueras del recinto. "No nos tengan así, díganos qué pasó", dijo una mujer identificada como María Cárdenas.
Los familiares critican también que en un primer momento las autoridades de la prisión no dejaron entrar a las dotaciones de bomberos. Hecho que ha sido confirmado por los bomberos en su Twitter, quienes después de controlar el incendio dijeron que fueron llamados dos horas después de que comenzara el fuego. El Mundo