Julian Assange ya no es el hombre más buscado del mundo. Él mismo se ha entregado al filo de las 9.30 de la mañana en una comisaría del centro de Londres.
Mientras, una de las portavoces de Assange, Kristinn Hrafnsson, ya se ha apresurado a matizar que la detención no cambiará el curso de las filtraciones de documentos que realiza Wikileaks.
Assange, australiano de 39 años, era reclamado por presuntos delitos sexuales en Suecia y se encontraba en proceso de pactar una reunión con la policía de Gran Bretaña, según dijo ayer el abogado del creador del polémico web que filtra documentos clasificados.
Desde el miércoles pasado pesaba contra él una orden de Interpol y desde el viernes sus abogados habían agotado todos los recursos judiciales para evitar un arresto que se antojaba inevitable y que amenaza con minar su reputación.
El entorno de Assange siempre negó que se encontrara en paradero desconocido. El fundador de Wikileaks se hallaba resguardado en un lugar del sur de Inglaterra pero Scotland Yard sabía cómo localizarlo y ha negociado con sus abogados el lugar y la hora de la detención.
La Justicia sueca no se dispone a procesarlo sino a interrogarlo por cinco delitos contra la libertad sexual.
Se le acusa de haber acosado sexualmente a una mujer y haber violado a otra en dos incidentes perpetrados en las localidades de Enkoping y Estocolmo. Los hechos se remontan a mediados de agosto y sus protagonistas son dos jóvenes simpatizantes del Partido Pirata sueco. Los abogados del fundador de Wikileaks atribuyen las acusaciones al despecho de las mujeres. Pero la Fiscalía sueca ve indicios de delito en su actuación y quiere investigar.
Scotland Yard ha confirmado la detención en un comunicado en el que confirma los cargos que pesan contra Assange: "Las autoridades suecas lo acusan de un delito de coacciones, dos de acoso sexual y otro de violación".
Assange debe comparecer a lo largo de la mañana en el Tribunal de Westminster: la instancia judicial que decide sobre las extradiciones. "No se nos ha dicho qué va a ocurrir", ha confesado un portavoz del tribunal al diario 'The Guardian', "pero la hora límite son las 12.30". Es decir, las 13.30 según la hora peninsular.
Anoche Jennifer Robinson -una de las letradas de Julian Assange- se quejaba de que a su cliente no se le habían notificado en inglés los cargos que se le imputan y advertía que este extremo era una violación de los derechos humanos de Julian Assange.
La pasada semana, Interpol emitió una orden internacional de detención, una 'notificación roja', contra el fundador de Wikileaks por presuntos delitos sexuales, informó la organización policial. La orden de la Interpol por la que ha sido detenido llegó días después de que Wikileaks filtrara más de 250.000 cables diplomáticos a medios periodísticos internacionales.
El abogado de Assange ha señalado que "es hora" de que se llegue a la verdad de esto y su cliente quiere "limpiar su nombre". Mark Stephens, el letrado en el Reino Unido de Assange, ya había expresado el fin de semana sus dudas sobre la intencionalidad de la persecución de su cliente.
"Es bastante extraño, porque el fiscal sueco abandonó todo el caso contra él en septiembre y unas semanas más tarde -tras la intervención de un político sueco-, un nuevo fiscal, no en Estocolmo, donde se encontraban Julian y esas mujeres, sino en Gotemburgo, comenzó un nuevo caso que ha resultado en estas órdenes y en la 'notificación roja' de la Interpol", observó el abogado en declaraciones a la BBC.
Stephens ya había indicado que su cliente, que niega todas las acusaciones, luchará contra su posible extradición a Suecia, ya que teme que, de ahí, pueda ser entregado a EEUU, donde algunos políticos de ese país han llegado a pedir su ejecución. El Mundo