El director del FBI, Robert Mueller, ha pedido a los funcionarios públicos que "estén alerta" tras el tiroteo de Tucson (Arizona) en el que murieron seis personas y en el que la congresista estadounidense Gabrielle Giffords resultó herida muy grave.
Mueller, en una conferencia de prensa, ha asegurado que las amenazas vertidas previamente por el autor de la matanza, Jared Lee Loughner, no suponen una amenaza específica contra los funcionarios, pero que "el discurso de odio y otros discursos de incitación" presentan un desafío a los funcionarios del orden, especialmente cuando llevan a ataques cometidos por "lobos solitarios".
En el registro de la casa del joven de 22 años autor del tiroteo, los investigadores han encontrado varios documentos en los que se puede leer, en inglés, "sigo con los planes", "mi asesinato" y "Giffords".
Estas notas revelan una vez más la premeditación con la que actuó Jared Lee Loughner, que disparó contra Giffords a las puertas de un establecimiento de alimentación cuando participaba en un acto político. Otras seis personas, entre ellas, una niña de 9 años y un juez de distrito, resultaron muertas.
El Gobierno estadounidense ha acusado a Jared Lee Loughner de doble tentativa de homicidio en primer grado, intento de asesinar a un miembro del Congreso, y otros dos intentos de asesinato. Los ficcales dijeron que podrían sumarse otros cargos.
Loughner deberá presentarse en una corte de Phoenix el lunes a las 14.00 hora local (17.00 GMT), indicó el Departamento de Justicia. El sospechoso abrió fuego con una pistola semiautomática Glock mientras la congresista demócrata asistía a un encuentro político en el estacionamiento de un supermercado.
El presidente Barack Obama ha pedido a los estadounidenses un minuto de silencio el lunes a las 11.00 hora local (16.00 GMT) para honrar a las víctimas del ataque.
Los doctores dijeron que Giffords, una demócrata de 40 años, se encuentra en estado crítico aunque era capaz de seguir instrucciones simples, tales como levantar dos dedos cuando se lo solicitaban. Una bala atravesó el hemisferio izquierdo de su cerebro, que controla el habla.
Dada la devastadora naturaleza del impacto, los médicos dijeron no tener certeza sobre la amplitud del daño cerebral que sufrió Giffords.
Conmoción en Washington
La violencia con armas de fuego es común en Estados Unidos, pero los tiroteos contra figuras políticas son inusuales.
El alguacil del Condado Pima, Clarence Dupnik, informó de que que una mujer herida, identificada por la cadena CNN como Patricia Maisch, arrebató un cargador al atacante cuando este trataba de recargar tras disparar a la multitud. El sujeto logró introducir otro cargador pero se atascó, y luego fue derribado por dos hombres.
El ataque conmocionó a Washington, donde el Congreso suspendió una votación clave sobre la reforma sanitaria la próxima semana. Después de una campaña electoral salpicada por exabruptos, algunos sugieren que la fuerte retórica de los políticos pudo haber jugado un importante papel en el tiroteo.
"Estamos en una parte oscura en este país actualmente y la atmósfera es tóxica", dijo el congresista demócrata Emanuel Cleaver al programa 'Meet the Press' de la cadena NBC.
Mientras, los ivestigadores están revisando un incoherente manifiesto publicado en Internet por Loughner o alguien que escribió usando su nombre. El escrito carecía de un tema coherente, acusaba al Gobierno de controlar las mentes de los ciudadanos y exigía una nueva moneda.
Loughner se retiró de la Universidad en octubre del 2010 tras varios encuentros con la policía del campus. El joven recibió instrucciones de que si deseaba continuar con sus estudios debía obtener un certificado psicológico para demostrar que no representaba un peligro para sí mismo u otros.
El Ejército estadounidense confirmó que el sospechoso intentó alistarse en diciembre del 2008 pero que fue rechazado por razones no especificadas. CNN reportó que había sido rechazado por no haber pasado un análisis de drogas. El Mundo