sexta-feira, 6 de maio de 2011

El boxeador cubano Gamboa, arrestado por violencia doméstica

El boxeador cubano Yuriorkis Gamboa, campeón profesional de la división pluma, fue arrestado hoy con cargos de violencia doméstica por agresión a su esposa, informó la policía de Miami.
Según las autoridades del Condado Miami-Dade, Gamboa tuvo una discusión con su cónyuge Dunia Francisco por la custodia del hijo de ambos, lo que desembocó en una acción violenta del púgil, que fue detenido y trasladado a una cárcel de la ciudad.
"Lo que pasó fue una cosa muy personal que ni siquiera debió terminar con Yuri en prisión", dijo al diario "El Nuevo Herald" Tony González, abogado del campeón olímpico en Atenas 2004. "No hubo ni siquiera golpes ni una violencia excesiva".
El reporte policial indica que la disputa comenzó cuando Francisco fue a la casa de Gamboa a recoger parte de sus pertenencias, pues la pareja se está separando, y tras una acalorada discusión por el niño, el boxeador agarró a la mujer simultáneamente por debajo de su brazo izquierdo y por el cuello.
Gamboa tuvo que presentarse ante un juez, que le fijó una fianza de 1.500 dólares, aunque horas después permanecía en custodia policial.
"Estamos seguros que este suceso no va a afectar la carrera de un boxeador como él, sino que lo va a fortalecer y convertir en una mejor persona", añadió González al diario. "Yuri es un muchacho muy inteligente y saldrá adelante", añadió.
Nacido el 23 de diciembre de 1981, en la oriental provincia de Guantánamo, Gamboa, de 29 años, conquistó la medalla de oro en el peso mosca (51 kilos) en la contienda olímpica en Atenas.
El llamado 'Ciclón de Guantánamo' acumula 20 triunfos en las filas profesionales, el último por KO frente al mexicano Jorge Solís, que le permitió retener el título pluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) el 26 de marzo.
Gamboa abandonó una delegación cubana que entrenaba en Venezuela en 2006, con vistas a los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro al año siguiente, y poco tiempo después inició su carrera profesional. EL MUNDO