segunda-feira, 9 de maio de 2011

'Soy un conde que se esconde', dice Alexander Tolstoi, bisnieto del escritor

Cuando algún extranjero decide radicarse en Uruguay, una buena parte de los más de tres millones de habitantes del ‘paisito’ suelen mirarlo con cara de asombro y preguntarse cómo es posible que alguien nacido en otra parte del mundo desee vivir en este rincón del planeta. Uno de estos foráneos a los que se mira con estupor se llama Sacha (sobrenombre de Alexander) Tolstoi y es bisnieto de uno de los escritores más famosos del siglo XIX.
Cuando Sacha decidió radicarse en Uruguay hace 10 años, ya conocía el país al dedillo. Había vivido en la capital en su adolescencia, de los 14 a los 19 años, cuando debido a una crisis de rebeldía, su madre decidió enviarlo a vivir con un tío, príncipe, que vivía en Montevideo, para que lo educara.
Además, en su condición de pescador deportivo profesional viajó en numerosas ocasiones a Uruguay para participar en competencias.: “Siempre he amado este país, lo comparo con una novia de la cual me enamoré a los 15 años, tiene arrugas, es un poco aburrida y vieja pero sigue siendo mi primer amor”, cuenta este hombre alto, de pelo blanco y bigotes espesos que está por cumplir 73 años.
Tras la revolución bolchevique, la familia Tolstoi se desperdigó por el mundo: “Mi abuelo, hijo de León, huyó a Francia cuando mi padre era aún un niño. Yo soy francés”, detalla. Mientras enciende la pipa que habitualmente lleva en la mano, explica que los títulos nobiliarios que pertenecían a su familia no han prescripto.
“Yo soy un conde que se esconde”, dice entre risas, aunque se lamenta de que “muchos de los aristócratas, o de los que presumen de tales, son degenerados. León, en cambio, era un verdadero aristócrata, estuvo toda su vida al servicio de los demás. El propio presidente José Mujica dice que la aristocracia es lo mejor, en el sentido de que el aristócrata tiene que estar al servicio de los demás, no de uno mismo. Mujica es un aristócrata como León”,dice.

Mujica y su bisabuelo

No duda al asegurar que el presidente uruguayo y su bisabuelo tienen muchas cosas en común: “Mujica y Tolstoi piensan igual. Mujica es un filósofo y se ocupa de los desheredados, dice que no hay que gastar más de lo que se produce, cree que hay que volver a la naturaleza, vive de una manera muy simple, son todas características parecidas a las de León, que hasta fabricaba sus propias botas, cortaba su leña y araba la tierra. Imagino que Mujica podría hacer eso también”.
Ya retirado, Sacha se dedica a disfrutar de la vida en Punta del Este(a 140 km de Montevideo), donde se ha construido una casa y en la que también ha levantado una “isba”, una pequeña cabaña al estilo de las que construían los campesinos rusos. La construyó en homenaje a su bisabuelo, “es una replica de la isba que tenía León”.

Cada vez más ruso

Sacha se siente cada vez más ruso y más identificado con el escritor de ‘La guerra y la paz’. “Cada vez lo admiro más, me gusta mucho la frase que dijo de que cada uno debe trabajar para ganarse el pan con el sudor de su frente, es una enseñanza. Yo trato de servir a mi apellido, no servirme de él, podría haberme aprovechado para enriquecerme o hacer negocios, pero no lo hice. Si hago negocios es por mí, porque soy capaz. Ahora me doy cuenta de que él era un visionario”.
El Tolstoi que vive en Uruguay también escribe, aunque asegura que lo hace para él mismo y sus seres cercanos: “No soy escritor de profesión, escribo porque me gusta, es una enfermedad de familia. Tal vez, quizás, en unos años alguno de mis descendientes encuentre uno de mis libros y lo lea y verá cómo vivía su antepasado en el siglo XX”. Ha publicado algunos libros autobiográficos y otros de relatos.
No está en sus planes dejar Uruguay, aunque sigue viajando. Uno de los ritos de su familia consiste en reunirse cada dos años en Isnaïa Poliana, 200 km al suroeste de Moscú, donde León vivió toda su vida. Los descendientes de Tolstoi dispersos en 25 países se juntan allí para montar a caballo, pescar y “escuchar melodías rusas compuestas por mi abuelo Michel o grabaciones de la voz de León dando consejos en diferentes idiomas (francés, alemán, ingles), y pasear por los bosques y las llanuras”. EL MUNDO