Marruecos da las cifras oficiales de los detenidos desde el 8 de noviembre. El delegado de Gobierno confirma 132 arrestados, de los cuales 113 serán juzgados en la corte de apelación, 8 en un tribunal militar, 7 han sido liberados y 4 serán juzgados en el tribunal de primera instancia.
Según el wali, Mohammed Jelmous, "los desaparecidos son en realidad huidos que se han marchado al desierto hasta que se olvide lo que pasó". Jelmous niega que los 7 liberados, como es el caso de Lecuara, hayan sido torturados porque "hace tiempo que Marruecos optó por el camino de la democracia y los derechos humanos".
Mientras, en el campamento de Gdaim Izik, donde comenzaron los disturbios más graves del Sáhara Occidental desde que los españoles nos fuimos de aquí hace 35 años, sólo quedan polvo, moscas y miseria.
Para llegar recorremos en coche 15 kilometros a través del desierto desde El Aaiún. El primer control policial aparece a los 10 kilometros. Son gendarmes marroquíes que nos piden el pasaporte al tiempo que comentan el partido del Barcelona de anoche.
Furgones con soldados apenas adolescentes guardan un territorio inhóspito cubierto de basura. Botellas y bolsas de plastico que tardarán más tiempo en desintegrarse que la memoria de lo que ocurrió aquí el 8 de noviembre.
El Mundo